1.- Introducción

Tres instituciones catalanas integradas en la Universidad Ramon Llull de Barcelona, la Fundació Vidal i Barraquer, la Fundació Blanquerna y la Fundació ESADE mediante sus grupos de investigación vinculados a la familia y tres grupos de investigación de ámbito nacional, el primero vinculado a la Universidad Complutense de Madrid, el segundo vinculado a la Universidad de A Coruña y el tercero, interuniversitario, vinculado a las Universidades de Sevilla y Málaga, han constituido la Red Temática sobre Violencia Familiar con el apoyo del Departamento de Universidades, Investigación y Sociedad de la Información de la Generalidad de Cataluña

La violencia en el ámbito familiar se ha convertido en un problema social a causa de su gran incidencia en nuestra población y a la gravedad de sus secuelas tanto físicas como psicológicas producidas en la víctima. Si entendemos la violencia familiar como un problema social, solo puede ser abordable a partir de una concepción multidisciplinaria y desde una actitud de cuestionamiento y revisión de los "saberes" que nos alcanzan a todos, como miembros responsables de la construcción de nuestra cultura, y es que, de hecho, la violencia familiar es un fenómeno social patológico que, desgraciadamente, presenta una importante incidencia y un carácter repetitivo y crónico. Actualmente hay una mayor sensibilidad social a todos los niveles y un incremento del nombre de denuncias: un 12% mas respecto del año pasado, según el Instituto Catalán de la Mujer; 20.000 denuncias en el Estado español antes de acabar el año 2001, según el Instituto de la Mujer.

Según datos del Instituto de la Mujer, en España, el 1997, han muerto 91 mujeres a manos de sus maridos y compañeros, y se calcula que al menos, el 90% de las agresiones, no se denuncia. Los resultados evidencian que la violencia doméstica es un problema que permanece oculto. Respecto la duración de los malos tratos, en el 80% de los casos se han producido durante mas de un año y, de estos, el 33% se producen siempre. En el Estado español, una niña de cada cuatro o cinco y un niño de cada seis o siete sufren o han sufrido alguna clase de abuso sexual a lo largo de su infancia y en el inicio de la adolescencia. En el 56% de estos casos, el abuso se ha producido solo una vez, pero en el 44% restante, el abuso se ha repetido de dos a veinticinco veces más. Sin embrago, el núcleo familiar resulta ser un marco de impunidad para el agresor, lo que hace muy difícil su descubrimiento y resolución.

 

 

 
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